
En El Mercurio del domingo 20 de mayo Hernán Büchi publica una respuesta a Al Gore y su campaña contra el calentamiento global, en la que logra disfrazar bastante bien su falta de argumentos.
Por lo tanto el artículo merece una segunda lectura. La sesgada presentación que hace Büchi de la temática no es sorprendente, es más bien una estrategia común entre columnistas que quiere convencernos de su punto de vista, aunque la distorsión en este caso es bastante extrema. Para tomar un ejemplo; Büchi se apoya en el climatólogo James Hansen de NASA para decir que “no hay evidencia concluyente de que se estén produciendo cambios peligrosos sin presedentes”, ya que el calentamiento global probablemente no ascenderá a 1º C durante los próximos 50 a 100 años. Esto constituye, por lo menos, la omisión de información relevante, considerando que Hansen el año pasado afirmó a New Scientist que “un calentamiento global de un grado (1 º C) adicional define un umbral crítico. Pasado ese umbral es probable que se produzca cambios que convertirá el planeta Tierra un lugar diferente del que ahora conocemos”. Hansen afirma también que una alza de temperatura de un grado significaría que el planeta ascendería a su más alta temperatura durante los últimos un millón de años. Que algo no haya pasado en un millón de años, es según mi visión bastante cerca a ser “sin precedentes”.
Una estrategia retórica clave en la respuesta de Büchi es intentar desacreditar los pronósticos y resultados del Panel Gubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC), para así poder concluir que es precipitado actuar para mitigar el cambio climático. No obstante, sus argumentos se basan en una confusión respecto al tipo de conocimiento que puede y suele producir la ciencia, ya que exige que las teorías científicas sobre el calentamiento global tengan evidencia concluyente y hipótesis probadas, algo que en estricto rigor es lógicamente imposible dentro del método científico. Cómo Büchi es economista, y no físico, su evaluación de la solidez de las teorías científicas sobre el calentamiento global no puede basarse en otra cosa que en el grado de consenso entre los científicos de esta área. Y es un hecho que sí hay un consenso científico casi unánime sobre la hipótesis principal del calentamiento global, aunque obviamente hay desacuerdos sobre cuanto contribuye las emisiones de origen humano y los distintos modelos y predicciones. Lo más interesante en este sentido es que el consenso entre los climatólogos sobre las causas del calentamiento global es mucho más sólido que el consenso entre los economistas respecto a lo que produce desarrollo económico. Es cierto que hay un importante consenso entre economistas respecto a algunos factores que tienden a impedir el crecimiento económico, pero al mismo tiempo hay posiciones bastante disímiles sobre lo que genera desarrollo económico.
Hay, entonces, una evidente contradicción entre lo dicho y lo hecho. Hernán Büchi ha tenido un rol activo en la implementación de ajustes económicos neoliberales en Chile y en otros países latinoamericanos, que han impuesto altísimos costos sociales a los pobres que tanto le preocupa en su respuesta a Gore. Estos ajustes se basaron en una ortodoxia neoclásica cuyo fundamento científico era considerablemente más débil que las teorías actuales sobre el calentamiento global. No conozco los antecedentes que tiene Büchi para afirmar respecto al IPCC que “Existe evidencia de que muchas de las tan publicadas predicciones son confusas y están plagadas de errores”. Pero sin duda, la afirmación acertaría mucho mejor si fuera una descripción de las predicciones hechas por destacados economistas neoliberales. Büchi afirma que lo considera un acto irresponsable implementar importantes medidas políticas en base a una hipótesis que “no ha podido ser probada a través de argumentos teóricos formales y los datos existentes permiten cuestionarla creíblemente”. ¿Estará Büchi anunciando su jubilación?